LUGARES DE ÁFRICA

 

Las dunas de Merzouga


El Erg Chebbi es un campo de dunas que mide alrededor de 22 km de norte a sur y unos 5 km de este a oeste en la parte más ancha. La duna más alta se halla en el norte, con 884 m de altitud. En medio de las dunas hay varios pequeños oasis en los que sale agua si se escarba un poco. La excursión al oasis comienza con un largo trayecto en carretera, que constituye en sí mismo una experiencia por la atracción que tiene cualquier rincón de la geografía marroquí y las contínuas paradas para refrescarse y contactar con la gente.


Pasamos por el espectacular palmerar de Tinerhir que se extiende por 20 km como un ondulado río, las innumerables tiendas de fósiles marinos extraídos de diferentes canteras y Erfoud, antesala de las dunas de Merzouga. Se nos hizo tarde y empezó a anochecer; nos esperaban los dromedarios para llevarnos a nuestra jaima y pasar la noche. Después de una hora balanceándonos en el dromedario, subiendo y bajando las innumerables dunas y contemplando el atardecer, divisamos un pequeño oasis con varias exhuberantes palmeras y nuestra jaima, todo iluminado con los destellos de varias hogueras. Un paisaje digno de las escenas de la Biblia.

Lahcen y Mohamed nos prepararon un buenísimo tajine y se mostraron como excelentes contadores de historias que en la noche del desierto,mientras tomamos el te, suenan todavía más mágicas.

Pasamos la noche en la arena contemplando la paz que se respira en este lugar, hasta el amanecer, donde la dispersión fue total y cada uno se paseaba por un rincón distinto, hipnotizados por el descubrimiento de las dunas a la luz del día, las palmeras que arraigan sus raícen en un entorno inhóspito, la familia nómada asentada en su jaima con el ganado cercado en uno de sus laterales. Una postal.

Antes de que apretase el calor y después de recoger los bártulos nos pusimos en marcha, de vuelta al poblado, sintiendo el vértigo de ver a los dromedarios andar por la fina línea que forman las dintintas montañas de arena.

AQUÍ REALICÉ MI PRIMER VIAJE AL DESIERTO, HACE UNOS CUANTOS AÑOS. TENGO UN GRAN RECUERDO

 

La Gran Mezquita de Djenné

 

Esta ciudad comercial fue fundada en el siglo IX y es famosa por la calidad de su arquitectura. Como en todo el África Occidental, sus casas han alcanzado la perfección en el arte sudanés y, al abrigo de sus murallas, las calles tortuosas y sus casas no cesan de contar la grandeza de una ciudad que desafía los siglos y cuya belleza asombró a los primeros exploradores árabes que la visitaron hace diez siglos.

En el centro de la ciudad, y considerada como el ejemplo más consumado de la arquitectura sudanesa, se encuentra la Gran Mezquita con sus minaretes y sus numerosas columnas formando un magnífico llamado a la oración. Al pié de esta mezquita, para así simbolizar mejor los dos aspectos de la ciudad, se encuentra el mercado que reúne cada semana desde hace mil años a todos los habitantes de la ciudad y sus alrededores.

A visitar:

  • La Gran Mezquita
  • La tumba de Tapana Djenepo, una jóven Bozo sacrificada cuando la fundación de la ciudad.
  • El mercado de los lunes en Djenné.
  • El lugar arqueológico de "Djenné Djeno".

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